lunes, 17 de agosto de 2015

TRABAJO O DEPENDENCIA



El trabajo es el medio por el que cada uno encuentra la expresión de sí mismo. El mendigo o el rentista no trabajan. No revelan nada significativo. Ni el especulador tampoco, ni el jugador de azar revela nada tampoco. El trabajador con su actividad  revela algo oculto que carecía de significado.
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Tampoco el pescador que come sus pescados 'trabaja'. Trabajar es un acto social. Es la realización de una idea (o varias eslabonadas) en un producto acabado que tiene un valor social. El valor del producto se mide por el beneficio que aporta a la sociedad. Esta actividad se llama trabajo. No hay trabajo que no parta de una idea originaria. El trabajo posibilita la socialización de una idea personal. El trabajador se reconoce en el mundo por el trabajo que realiza. Expresa su singularidad mostrando el significado que aporta con la manipulación de una materia. El picapedrero con cada golpe de pico revela un hecho socialmente significativo. La piedra ni es la roca de la que la extrae ni es igual a la piedra que le precede. El trabajador puede anticipar el resultado que va a producir y lo realiza. 
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El trabajo se convierte en sufrimiento cuando las ideas impuestas por otro imposibilitan realizar las propias. Es ingrato trabajar para las ideas de otro sin aportar nada propio. No hay expresión personal. El trabajador anónimo, como el esclavo, no se reconocen en su trabajo. Entregados plenamente a una actividad anónima no pueden desvelar quienes son en el mundo. Saben qué son pero no quiénes son. No pueden reconocerse en la masa despersonalizada. El mundo entonces, sólo les reconoce por sus actos de consumo. Son absolutamente dependientes.
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Sin embargo, el trabajo nunca es una condena tácita aunque el abandono sí pueda serlo. Quien somete a un cuerpo despojándolo de sus ideas, lo explota, pero la posibilidad (a veces remota) de introducir las propias ideas en el curso de una producción siempre existe. Siempre es posible idear cómo perfeccionar un producto, cómo superarse y cómo mejorar una habilidad. Aunque, aclaremos, no es suficiente el retorno social que se deriva de la creatividad para liberarse finalmente del yugo servil hacia una idea impuesta.
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Un producto surge de alterar el devenir natural de los hechos. El trabajo que ignora los efectos que produce en la naturaleza, obtiene un reconocimiento parcial. Solamente lo obtiene dentro de una red social, o a lo sumo, humana, que no vale para reconocerse en el hábitat natural de los seres vivos (La gran comunidad viva que permiten ubicar el sentido de ser humanos). El trabajador entonces, no se sale del aparato consumista del cual depende lamentablemente para hallar su  lugar en el mundo. Esta deficiencia crea disfunciones instintivas en la población activa. Se traduce en enfermedades, adicciones, y fanatismos basura que autodestruyen a la persona. La creatividad  vinculada al sentido de la Vida bios, vitaliza la inextricable relación entre cuerpo mente otorgando más salud, entendida como expresión vital de nuestros potenciales innatos.
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